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AÑO XXXI - Nº 2714
27 de Febrero de 2013

Noticia Ampliada

Eleodoro Fierro, el político de sotana.

19/11/2005 | El cura Eleodoro Fierro fue un personaje polémico, con una personalidad arrolladora que lo llevó a ser sacerdote, periodista, orador y un político apasionado. Fue fundador de la Unión Cívica Radical de Córdoba y durante su vida ganó tantos amigos como detractores. La particular historia de un político de sotana..







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PARA
intentar trazar un perfil de este singular personaje, habrá que tener muy en
cuenta la época en que se desarrollaron los acontecimientos en aquella Córdoba
de la segunda mitad del siglo XIX.



La
vida y la obra del cura Fierro fueron un cúmulo de experiencias surgidas de una
personalidad arrolladora, que distribuyó sus energías como sacerdote,
periodista y orador. Como político apasionado fue también el fundador de la
Unión Cívica Radical de Córdoba, a pesar de que con el correr de los años su
memoria fue injustamente tapada por un manto de olvido.


El
cura Fierro fue un personaje polémico que con su actitud en defensa de la
verdad y la ética, se ganó muchos enemigos tanto en la arena política como en
los ámbitos eclesiásticos.


Eleodoro
de San Pedro Nolasco Fierro
nació el 4 de julio de 1840 en Córdoba, su
familia, poderosos hacendados del norte provincial, poseía grandes extensiones
de campo en San Francisco del Chañar. Fueron sus padres Don Manuel Fierro y
Doña Rosa Montenegro, que en total tuvieron siete hijos. El padre de Eleodoro
muere cuando éste era apenas un niño, por lo que la familia deja la estancia
del norte y se radica en la capital cordobesa. Por ese entonces la figura de un
tío paterno sacerdote, comienza a influir en el pequeño Eleodoro, quien años
más tarde ingresa en la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced,
lugar reservado para los hijos de las familias ricas que desearan seguir con los
estudios sacerdotales.


Con
26 años recién cumplidos Fierro es nombrado cura de la iglesia de San
Francisco del Chañar, un paraje desolado del norte cordobés en el que había
vivido su infancia y donde había sido testigo de la miseria y postergación que
sufrían sus habitantes. Ese lugar marcaría a fuego el carácter del joven
sacerdote, lo que lo llevaría a ofrendar su vida en pos de la lucha por la
igualdad y la libertad.



Nace
el político



Cuando
el padre Fierro se hace cargo de la parroquia de San Francisco del Chañar, la
provincia estaba siendo azotada por una terrible epidemia de cólera que sólo
en dos meses había matado a más de siete mil personas. Allí es donde el padre
Fierro inicia una labor que iba desde atender enfermos, darles los últimos
auxilios espirituales a los moribundos, hasta cavar fosas y sepultar cadáveres,
mientras que desde el púlpito instaba a los feligreses a ayudar a los hermanos
enfermos.


El
cura comienza así a ser un personaje muy querido y admirado entre la paisanada
que ve en él a un hombre bueno, preocupado por defender los derechos de los
eternamente postergados. Lo sentían como uno más de ellos ya que era común
encontrar al sacerdote en una riña de gallos o en algún boliche jugando a la
taba. En 1871 se inicia la carrera política del cura Fierro, la que durante su
vida le acarrearía innumerables problemas a la hora de compatibilizar esta
actividad con su labor sacerdotal. Los vecinos de San Francisco del Chañar lo
eligen presidente de la corporación municipal, un cargo semejante al de
intendente, iniciando inmediatamente una obra de profundos cambios para mejorar
la calidad de vida de los habitantes. Para esa noble tarea cuenta con el apoyo
absoluto del pueblo, pero no así del caudillo político del departamento que ve
en la figura de Fierro a un revolucionario que puede opacar su poder.
Inmediatamente el jefe político inicia una campaña en su contra argumentando
que el cura dedicaba más tiempo a hacer politiquería que a atender las
demandas espirituales de la población.


A
pesar de la campaña de desprestigio, Fierro es reelegido al frente de la comuna
al tiempo que la reacción de un grupo de partidarios del caudillo departamental
no se hace esperar y envían una carta a la curia solicitando directamente el
nombramiento de otro párroco. Argumentan que Fierro no es la persona indicada
para predicar el evangelio. Poco después la cúpula de la iglesia le pide la
renuncia inmediata al cargo político que ocupa, cosa que cumple en contra de su
voluntad aunque permanece al frente de la parroquia durante seis años más.


Los
opositores del cura creyeron que la carrera política de Fierro se había
terminado, pero por el contrario, recién comenzaba: en 1874 es elegido elector
para gobernador y vice de la provincia por el departamento Sobremonte.


El
cura Fierro, como todos lo conocían, pertenecía al Partido Autonomista, de
claro corte federal opositor del Partido Liberal Nacionalista, de Bartolomé
Mitre. Por esos días la provincia y el país eran escenario de una dura puja
entre la Iglesia y el Estado. Fierro jugaba en ambos bandos y a través de las
páginas de distintas publicaciones el cura opinaba sobre las relaciones entre
Estado y el clero. Sus opiniones eran consideradas blasfemas por las altas
jerarquías de la iglesia que le inicia un proceso que desemboca en la
suspensión "A divinis", no pudiendo ejercer más su ministerio.
Fierro obedece una vez más a la iglesia pero esta vez hace una encendida
defensa de su accionar teniendo además una gran apoyo de la gente. Ante la
presión, la iglesia se ve obligada a levantar la suspensión y es nombrado
canónigo de la iglesia catedral de Córdoba.


Por
esos días Miguel Juárez Celman y su hermano Marcos, eran los hombres fuertes
de la provincia, el primero como senador nacional y el segundo como jefe de la
policía. Desde las páginas del diario El Sol de Mayo, que él mismo editaba,
Fierro se encargaba de preparar el terreno para las manifestaciones en contra
del gobierno, que no se limitaban sólo a la crítica. El religioso estaba
convencido que había que cambiar la manera de gobernar y si para ello debía
usarse la fuerza, estaba dispuesto a ejercerla.


Por
esa época, el cura salía de la iglesia únicamente de noche envuelto en un
poncho sobre la sotana, debajo de la que escondía un revólver para defenderse
o para no caer preso otra vez, debido a que en más de una oportunidad el
sacerdote debió compartir sucios calabozos con borrachos y rufianes.



Fierro,
la UCR y el fundador
de Almafuerte



El
cura Fierro se había convertido en el principal opositor de los Juárez que
llevaban adelante una política, que a su opinión, coartaba los derechos y
libertades públicas. El descontento popular crecía y la autoridad del
gobernador Gavier se sostenía sólo por la represión que ejercía la policía
a las órdenes de "Don Marcos", como se le conocía a Marcos Juárez.
Éste había creado un grupo parapolicial llamado "La Cadena" formado
por marginales que golpeaban a opositores, quemaban imprentas e impedían todo
tipo de reuniones políticas contrarias al gobierno.


Con
Miguel Juárez Celman presidente, las intenciones de su hermano Marcos de ocupar
la gobernación de Córdoba parecían cumplidas, pero el Gral. Roca, quien
realmente manejaba desde las sombras los hilos del poder, impuso para Córdoba
la fórmula Olmos-Echenique, quienes resultan vencedores en los comicios.
"Don Marcos" inicia entonces un trabajo desestabilizador que finalizó
con la caída del gobernador Olmos, asumiendo el vice José Echenique.


Para
las próximas elecciones, el P.A.N (Partido Autonomista Nacional), postuló la
fórmula Marcos Juárez- Eleazar Garzón, que triunfa en comicios fraudulentos.
La grave crisis económica que vivía la Nación, los negociados y la impunidad
del gobierno de los Juárez estaban en su máxima expresión. El cura Fierro que
mantenía una estrecha relación con Leandro N. Alem decidió que había llegado
la hora de hacer algo.


En
1889 se constituye en Buenos Aires la Unión Cívica integrada por hombres que
provenían de distintas corrientes políticas. El 26 de junio se produce la
Revolución del Parque que provoca la caída de Juárez Celman, pero los cambios
no se perciben, el régimen sigue intacto a través de Carlos Pellegrini. En
Córdoba los sucesos desembocaron el 15 de mayo en la formación de la Unión
Cívica, presidida por Juan Garro y el fundador de Almafuerte, Pedro C. Molina
como vicepresidente.


Roca
que seguía manejando a su antojo la política nacional ofrece a Bartolomé
Mitre, integrante de la recién fundada Unión Cívica a nivel nacional, la
candidatura a presidente de la Nación, con el firme propósito de dividir las
filas del joven partido.


Alem,
Fierro y Molina repudian el acuerdo Roca-Mitre y producida la división nace
así la Unión Cívica Radical.


El
21 de mayo de 1891 Pedro C. Molina y su hermano Abraham, lideran una revolución
que es descubierta al ser alertada la policía, dejando un saldo final de 25
muertos y cerca de 200 heridos. Una vez tranquilizados los ánimos y liberados
los detenidos, el cura Fierro preside la asamblea del 5 de agosto de 1891, donde
queda fundada la Unión Cívica Radical de Córdoba.


Las
causas que llevan al suicidio de Leandro N.Alem el 1 de julio de 1896 producen
una gran división dentro del partido que prácticamente permanece inactivo
hasta 1904, cuando se reúne el comité nacional de la UCR, que presidía Pedro
C. Molina; Córdoba es representada por el propio Molina y Eleodoro Fierro.
Luego de esta reunión comienza a planearse la revolución de 1905, que estalla
el 4 de febrero y fracasa, debiendo exiliarse sus cabecillas en Uruguay y Chile.


Luego
de este suceso Molina inicia la reorganización del partido creando comités
departamentales, entre ellos el de El Salto, hoy Almafuerte, el 19 de abril de
1908, presidido por Abel Ortiz Molina. En junio de 1909, tras ser reelegido al
frente del comité central, Molina renuncia contrariado por la manera en que los
dirigentes porteños deciden el futuro del partido; se retira de la vida
política dedicándose a la administración de sus campos y a planear la
fundación de Almafuerte, quedando una vez más al frente del partido su viejo
aliado, el cura Fierro.



Los
últimos días



En
abril de 1910, días antes de concluir su mandato al frente del partido y cuando
el país todo se aprestaba a los festejos del centenario, el cura Fierro
emprende viaje a Europa acompañando a su sobrina Rosa, que había ganado una
beca para perfeccionarse en piano con los mejores maestros de Italia. Pensaba
quedarse sólo algún tiempo y retornar, aunque estaba convencido que debía
haber una renovación en las filas partidarias; además su salud estaba
resentida.


El
8 de agosto de 1911, lejos de su Córdoba y de la lucha política y sin llegar a
ver a su partido en el gobierno, Eleodoro Fierro muere a los 71 años de edad.
Sus restos descansan actualmente en el osario del cementerio de Turín.








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