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Incendio fatal: Habló con TRIBUNA uno de los policías detenidos

El sargento Cristian Gabriel Ahumada y el cabo primero José Ezequiel Vidaurre, están acusados de haber incendiado de manera intencional una vivienda en la que murieron dos personas en el 2014.

Ambos uniformados están detenidos desde el 27 de diciembre en la cárcel de Bower, en el marco de la causa que investiga la fiscal de Instrucción Andrea Heredia Hidalgo y que días atrás fue elevada a juicio oral y público.

Los policías están acusados de doble homicidio calificado, por de haber arrojado bombas molotov contra la casa de la calle San Miguel, en barrio Belgrano, el pasado 3 de noviembre de 2014. Como consecuencia del siniestro murieron Mirta Noemí Selva (53) y su hijo Alejandro Villalón (20) y otros tres familiares resultaron con heridas de diferente consideración y principio de asfixia. Enfrentan una pena de prisión perpetua.

Ahumada envió una carta a la redacción de TRIBUNA donde expresa lo siguiente:

Hoy me encuentro privado de mi libertad en la cárcel de Bouwer.
En ésta nota quiero contarle a Río Tercero, mi ciudad, el lugar donde me críe y donde todo el mundo me conoció, que me educaron con buenos hábitos, con valores y principios. Nunca tuve problemas con nadie, siempre me dediqué a mi trabajo. Amo el deporte, mi pasión es el ciclismo donde hice muchos amigos de toda la provincia, y son personas que respeto mucho como así también a los dirigentes y autoridades que conocí.

Desde muy joven cuide mi conducta, traté siempre de hacer bien las cosas. Mi vocación es y será siempre ser policía, un  buen policía. Trabajé para la institución por más de diez años.
Siempre traté a la gente con respeto, ninguna persona que haya atendido o ayudado puede decir ,lo contrario. Traté siempre de comprender y respetar a las personas, porque eso es lo que me enseñaron en mi casa y lo que me ayudo durante todo éste tiempo a desarrollar mi tarea como buen policía.

Hoy siento que nada de eso vale, ni los valores, las buenas costumbres, ni mi carrera. Fui atropellado por la Justicia acusándome de un hecho lamentable, del cual yo no tuve nada que ver: YO SOY INOCENTE.
Mis abogados defensores, los doctores Ríos, Prietto y Caballero están en condiciones de demostrar mi inocencia en el juicio.Esa noche de la tragedia me encontraba prestando servicio en la Unidad Central de Comunicaciones H1 de la Unidad Departamental  Tercero Arriba. Desde las 19 del día 2 de noviembre hasta las 7 del día 3 de noviembre del año 2014 estuve en el lugar, y eso quedó asentado en el libro de guardia, además hay testigos y llamados telefónicos que lo acreditan. En ningún momento me moví de ese lugar porque me encontraba solo, y de haberlo hecho tendría que haber dejado un relevo, porque ése puesto estratégico no puede quedar vacío.

La investigación desde mi punto de vista fue improlija y errónea, adjudicada a personas incompetentes para dicho cargo. Es una falta de respeto a los derechos humanos porque cometieron abuso de autoridad.
La Justicia deberá encontrar a los culpables e investigar en profundidad y con más precisión si las personas que fueron víctimas de éste tremendo atentado no tenían problemas con otras personas.
Tengo la seguridad de que soy inocente, y que los autores de ese incendio ocurrido el 3 de noviembre de 2014 andan sueltos por las calles de la ciudad.
Para finalizar debo decir que me encuentro fuerte pero desconforme con el accionar de la justica por haberme privado de mi libertad de forma ilegítima.

Quiero reconocer  que la desgracia que le  tocó a la familia Villalón, yo soy una ser humano como ellos.
Yo le pido a Dios que esto algún día se aclare y salgan a la luz los verdaderos culpables. Creo que en el juicio puede salir algo en claro.
Mi deseo como ser humano es salir de este presidio y volver a juntarme con mis seres queridos , mis dos hijas y mi familia. Ellos están sufriendo este problema igual que yo de manera injusta.

Ambos uniformados están detenidos desde el 27 de diciembre en la cárcel de Bower, en el marco de la causa que investiga la fiscal de Instrucción Andrea Heredia Hidalgo y que días atrás fue elevada a juicio oral y público.

Los policías están acusados de doble homicidio calificado, por de haber arrojado bombas molotov contra la casa de la calle San Miguel, en barrio Belgrano, el pasado 3 de noviembre de 2014. Como consecuencia del siniestro murieron Mirta Noemí Selva (53) y su hijo Alejandro Villalón (20) y otros tres familiares resultaron con heridas de diferente consideración y principio de asfixia.

Enfrentan una pena de prisión perpetua.