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Riotercerense cuenta cómo es navegar en la Fragata Libertad

Oriundo de Río Tercero, Claudio Butassi es guardamarina de la Armada y formó parte de los 350 tripulantes que realizaron el último viaje de instrucción que efectuó la Fragata Libertad.

El riotercerense Claudio Butassi (27) es uno de los flamantes guardamarinas de la 45ª promoción de la Armada Argentina que navegó por aguas oceánicas durante seis meses a bordo de la Fragata Libertad. Luego de cinco años de estudio en la Escuela Naval Militar de Río Santiago, cerca de la ciudad de La Plata, Claudio se convirtió en uno de los ya varios oficiales riotercerenses de la Marina que navegó en ese ya legendario buque a vela, quizá el mayor emblema que tiene la Armada Argentina.
“No es un viaje de egresados sino de instrucción, donde ponemos en práctica todo lo que vemos en la Escuela Naval. En el buque tenemos clases teóricas y prácticas”, contó Claudio a TRIBUNA a pocos días de haber llegado a Río Tercero.
La Fragata Libertad zarpó el 23 de abril desde Buenos Aires, con una tripulación integrada por 27 oficiales, 192 suboficiales y 132 oficiales alumnos argentinos y de países vecinos como Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, de los cuales un 20 por ciento son mujeres. El presidente Mauricio Macri estuvo en la despedida del buque escuela.
Regresó a Buenos Aires el 5 de noviembre, tras un itinerario que duró 196 días, de los cuales 133 fueron de mar, y varios puertos extranjeros.
Para graduarse, los estudiantes deben hacer ese viaje de seis meses, durante los cuales se debe aplicar todo lo aprendido en los cinco años de estudio en la Escuela Naval Militar. “Nos levantamos todos los días a las seis de la mañana, luego desayunamos y comenzamos con las actividades desde la ocho y hasta la una de la tarde, hora del almuerzo. Luego tenemos una hora de descanso y desde las 14 a las 17 también realizamos tareas en el buque. Después queda tiempo libre para que cada uno haga lo que quiera: ver películas, jugar a la play, leer, estudiar, perfeccionar el idioma”, detalló Claudio.

Nostalgia y aprendizaje

A pesar de la actividad intensa que se desarrolla en el buque escuela, siempre queda tiempo para extrañar a los que se quedan.
“El único medio de comunicación que teníamos con la familia era vía e-mail, que debían ser de caracteres reducidos para que no se saturaran”, explicó Claudio. Así, el contacto debía reducirse a lo imprescindible para decir que se encontraban bien y solo podía hacerse dos veces a la semana.
Claudio aseguró que el viaje en la fragata le sirvió para conocerse a sí mismo, establecer relaciones durante la convivencia “algo que es muy importante”, afirmó.
Desde el punto de vista profesional manifestó que le permitió aprender a desempeñarse frente al público como infante de marina, cómo brindar conferencias y sobre todo le ayudó a practicar “la paciencia”.

En tierras extranjeras

Las experiencias durante el viaje fueron muchas y muy ricas. En cada sitio los tripulantes permanecieron entre tres y cinco días. Ese tiempo fue utilizado para realizar actividades culturales y tours por las ciudades.
El primer puerto fue Recife (Brasil) y de allí prosiguieron viaje rumbo a Baltimore (Estados Unidos), arribando el 10 de mayo. Continuó haciendo escala en los puertos norteamericanos de Norfolk y Nueva York para luego cruzar el Atlántico con destino a Amsterdam (Holanda) y Brest (Francia), donde llegaron el 13 de julio.
Las siguientes escalas fueron en Dublin (Irlanda), El Ferrol (España), Toulon (Francia), Civitavecchia (Italia), El Pireo (Grecia) y Cádiz España, ya hacia finales de agosto.
Tras la visita a Cádiz iniciaron la travesía de regreso, que incluyó los puertos de Río de Janeiro (Brasil) y Montevideo (Uruguay), regresando al Apostadero Naval Buenos Aires el 5 de noviembre pasado donde fueron recibidos por familiares y amigos.
Uno de los sitios que a Claudio más lo impactó fue el puerto de Civitavecchia, en Italia. “Era muy parecido a Argentina y eso me gustó mucho”, sostuvo.
El 17 de noviembre próximo Claudio conocerá a qué unidad de la Armada será destinado. En ese sitio permanecerá durante un año. Las opciones son Punta Alta -próximo a Bahía Blanca-, Zárate o alguna comisión en el exterior en misión de paz con los Cascos Azules como infante de marina.
Este riotercerense se siente orgulloso de su logro. Tuvo un largo camino y ahora se prepara para enfrentar uno nuevo.

Embajadora
La Fragata Libertad fue diseñada y construida en los Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE) en Río Santiago y botada el 30 de mayo de 1956. El 28 de mayo de 1963 fue incorporada a la Armada Argentina y el 19 de junio de ese año zarpó por primera vez en un viaje de instrucción.
Desde entonces recorrió más de 800.000 millas náuticas alrededor del mundo, el equivalente a 17 años en el mar.
A bordo trabajaron y se formaron alrededor de 11.000 marinos de la Armada Argentina.
Por decreto presidencial del 30 de mayo de 2001 se designó a la Fragata Libertad “embajadora de la República con carácter de distinción honorífica y con efecto exclusivamente protocolar”.